PAPELES PARA EL PROGRESO
DIRECTOR: JORGE BOTELLA
NÚMERO 83                                                                                     NOVIEMBRE - DICIEMBRE  2015
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DEPORTE E INDUSTRIA

 
En bastantes deportes los deportistas precisan la utilización de medios materiales para la práctica de esa concreta disciplina; para ello se valen de objetos simples o complejos, como desde un balón a una bicicleta. En algunos deportes los medios son iguales para todos los partícipes, pero en otros el diseño y las características del medio es tan determinante como la actuación del deportista. Por ejemplo: En la náutica, en la aviación, en el automovilismo, el diseño y la ingeniería determinan tanto o más que el deportista para la victoria, por lo que incluso algunas de esas competiciones establecen clasificaciones diferenciadas para los deportistas y la ingeniería que construye los vehículos de competición.
Las filosofía que reconoce una actividad como deporte se fundamenta en la práctica de ejercicio físico de potencia y resistencia, concentración, reflejos, coordinación, habilidad y compañerismo personales; lo que excluye de esa consideración como actividad deportiva las propias de la  ingeniería, como diseño, cálculos de resistencia de materiales, aerodinámica, física, mecánica y demás aplicaciones de la ingeniería y tecnología, que, aunque sean necesarias y específicamente dirigidas al fin deportivo, se identifican más con la actividad industrial que con la esencia deportiva. Lo que es claro es que deporte y ingeniería intervienen de modo muy distinto,  pero al tiempo tan imbricados que se hace difícil discernir hasta cuánto influye la mecánica y la destreza del deportista para poder realizar una valoración diferenciada, aunque resulta evidente que con un buena equipación mecánica el deportista tiene mucho más accesible el triunfo. Algunos deportes permiten neutralizar la influencia externa de los elementos materiales a utilizar reglamentando que para todos los participantes sean los mismos o mediante definiciones exhaustivas de las características admitidas para favorecer la máxima igualdad en la competición.
Cuando la propia dinámica de un determinado deporte propicia diferenciar la acción del deportista y la máquina, se propone una doble competición respectiva entre deportistas e ingenierías, para lo cual es importante que la reglamentación permita diferenciar las bondades y limitaciones del uno y la otra, para premiar de modo más objetivo los méritos de quien compite pilotando y quien compite según el diseño y la fiabilidad de la mecánica.
Si se toma como ejemplo el automovilismo, podemos observar como algunas aplicaciones de la reglamentación penalizan de igual manera sobre piloto y ingeniería errores que pueden atribuirse a cada parte. Para conseguirlo lo que hay que favorecer es una clasificación asimétrica entre los pilotos y las escuderías, de modo que las sanciones por errores se asignen a una o otra de acuerdo con la responsabilidad que se pueda detectar. En el caso de infracciones cometidas por los conductores, no se deberían penalizar con tiempos o puestos que supongan una merma de puntos en la clasificación de constructores; igualmente cuando errores mecánicos supongan penalizaciones ajenas al desenlace de la carrera, se deberán aplicar a las escuderías, y no a los deportistas restarles los méritos ganados en la pista.
 

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